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A las 6 y pico

Perro Callejero

Vale por un texto

Vale por un texto * Bueno aquí debría ir unas letras sentidas pero hay un cortocircuito interno. A cambio les ofresco esta linda canción.

Adios amigos
(Andrés Calamaro)

Amanece ya y los ultimos invitados estan
poniendose sus abrigos o arrodillados,
llorandole a un Pescadas su borrachera cruel
o confesandole sus pecados a la pared.
Amanecera y los últimos que quedaban se irán
y esta vez soy yo que se queda en silecio y en soledad
No importa, pues se que la noche no tiene principio
ni tiene final.
Y en rigor a la verdad, la fiesta ya terminó.
Adios, amigos, adios
dejenme solo,
que alguien seguro compartira el ultimo trago.
Adios, amigos, Adios
un servidor se despide de vos
Llegara el momento de juntos volver a empezar


Pues eso, adios amigos.

El error o play

El error o play On.
CD.
Play.

“Quiero dormir pero no puedo cerrar los ojos
pensando en ti y en donde debes estar ahora...
Te fuiste pero estás aquí esta canción es para ti...


En un ejercicio mas torpe que temerario, en realidad no pensó qué estaba haciendo, puso en el equipo de música un viejo CD de tiempos azules y noches estrelladas, un tiempo en que la distancia no existía, y todo era posible con solo quererlo. Tiempo de noches en vela con el corazón en un puño sonriéndole a la vida y dando la cara al huracán. Se destapó la caja de Pandora, el tiempo del árbol de la magia y de la inocencia voló desde una ciudad austral verde y lluviosa hasta el otro lado del Atlántico haciéndolo estremecer. Un pequeño clavo oxidado de melancolía le hizo recordar que en un tiempo no fue un canalla, que no siempre fue el amable traidor en que se ha convertido y que ahí dentro muy escondido bajo una dura coraza habita un corazón venido a menos, mustio, hastiado, quebradizo, ahogado por el férreo puño de la realidad. Una ciudad en ruinas es lo que queda, desperdigados montículos de piedra a lo largo de un pequeño valle que en un tiempo fue verde, grande, productor de sueños inalcanzables grabados en cometas de colores, y de árboles de algodón de azúcar. Pero eso es historia.

Stop.
Off.

Life is a long song

Life is a long song *“La vida es una canción larga” y este estribillo hace tiempo que me tiene cansado.

Huí al desierto para escapar de mi soledad. La única razón para semejante tontera es que me contradigo, y me pierdo, siempre me pierdo y llego tarde y derramo el café. Pensé que en medio de la nada “mi soledad” sabría lo que es “la soledad”, pensé que esa sería la única forma en que escarmentaría y definitivamente pasaría sus ratos de ocio en otro pagos, lejos de mi. Hubo un tiempo en que teníamos escarceos amorosos a altas horas de la madrugada bajo el influjo de grandes cantidades de vino y otras tantas de tabaco. Ahí bajo al directa influencia de la Cruz del sur, primero fuimos amigos y luego amigos con ventaja o amantes, de cualquier forma como dicen que del amor al odio hay un paso, bueno ahora… ¿le odio?, no; no soy un amante ingrato, me basta con perderla bajo este sol verdugo y que se abrace a kilómetros de nada y me deje de una vez en paz. **“Y como las cosas malas de esta vida provienen siempre del cielo” que mejor que este cielo limpio azul, azul, sin ninguna nube para que el viejo sol verdugo le juzgue por intentar enamorar a los hombres pintándoles sueños en technicolor o ilusiones Ruiz de la Prada para que luego con un golpe duro, directo en el estómago y un gancho directo al mentón se enteren de la sórdida realidad que se esconde en las raíces de la ilusiones. No, no busco venganza, por que sé que más temprano que tarde buscaré sus besos húmedos, sus senos turgentes y su dulce voz en mitad de la noche, medio borracho, tal vez de nuevo en este mismo desierto cuando me vuelva a invadir la soledad.

*Life is a long song, Jethro Tull
** No se precisa decir a quién pertenece esa frase ¿o sí?.

Alma

Alma ¿Qué se necesita para ser un hombre?
¿Qué se precisa para mirar a los ojos y no bajar la mirada?
¿Qué hacer cuando ya ni la música invita las cañas?
¿Qué hacer cuando el gris esta atrincherado en el alma?
¿Qué hacer cuando los sueños e ilusiones completen su mudanza?
Y si solo queda la peor carta de la baraja, ¿aún vale apostar?
¿Qué hacer cuando la primavera en techicolor invade todo pero por dentro sientes en gris?
¿Qué hacer si el tiempo de las caricias, el sudor y las risas perdió el mapa que conduce a ti?
Y cuando las naves ya se han quemado, ¿a donde huimos?
Si al final te enteras que Itaca no existe, ¿de que valió todo?
¿Por qué negar el tiempo de los porque…?
¿Qué hacer si te das cuenta que no “creciste volando”?
Si ya no apetece el “güisky sin soda”
“Si la vida sabe a trucha..”
Si la alegría tiene en frente un “ceda el paso”
Si pateas piedras
Si la tristeza duerme a tu lado
Si la incertidumbre esta tatuada en tu frente
Si la ciudad aplasta tu corazón
Si tu andar es cansino
Si en tus bolsillos ya no quedan ilusiones
Si la magia se acabó
Pues… baja el telón.

Corazón

Corazón Tenía que abrir esa maldita puerta negra, cueste lo que cueste tenía que abrirla, me rompí los nudillos goleándola y no pude. Ni puerta negra, ni ventana negra, solo una pared infinita. Grité como enajenado a la luna, maldije mil veces los hijos que no tengo, mis manos sangrantes cayeron muertas. La noche me dio la espalda una y otra vez; arrodillado, sin fuerzas, odiando, escupiendo sangre, me senté en suelo apoyando mi espalda contra la pared cuando oí la el picaporte girar. Entré. El cuarto era una boca de lobo, no veía nada pero sentía que tenía que moverme, mi pie tropezó con algo afilado, algún metal o un trozo de madera, pensé, a tientas me incliné para cogerlo y cuando lo tuve entre mis manos creí pensar que era un hueso, astillado. No había vuelta atrás, solo apostar o morir. Fui avanzando lentamente con el hueso astillado en mi mano como arma, pero… ¿defenderme de quién? ¿o de qué?. Yo lo único que quería era abrir la puerta negra y ahora que ya estaba adentro no sabía que me esperaba ni qué hacer. Solo di un paso más porque mi pie se posó sobre un líquido viscoso y frio.

Palabras

Palabras Puerta
Incertidumbre
Camino
Nada

Pies
Dolor
Brújula
Sudor

Rutina
Miedo
Carga

Llanto
Impotencia
Sur
Destino

Insomnio
Estrellas
Humo
Vacío

Rutina
Miedo
Dolor

Frío
Soledad
Corazón
Alba

Lluvia
Rabia
Lágrima
Barro

Rutina
Miedo
Hastío

Pan
Lluvia
Moho
Sueño

Ruta
Coche
Palabras
Silencio

Rutina
Miedo
Decepción

Ilusión
Sangre
Muerte
Luto

Tierra
Hades
Gusanos
Tierra

Rutina
Miedo
Nada
Nada

La rosa de los vientos

La rosa de los vientos Hace mucho tiempo atrás cargó su mochila con sueños, ilusiones y esperanzas verdes, australes. Todo un cargamento de lluvia, bosque, viento, hojas oxidadas, leña y pan recién hecho. Sin que se diera cuenta se fueron desperdigando una a una a lo largo del camino, no era Teseo, mucho menos Pulgarcito para desandar lo ya recorrido y volver tener su cargamento austral. Ni sueños ni utopías, menos esperanza, ésta fue la última en caer de la mochila, cumpliendo así el viejo dicho de que la esperanza es lo último que se pierde. Pensado en descubrir para sí caminos antiguos de pavimento moderno fumaba retazos de sus ensoñaciones sentado en el cordón de la acera.

- ¿Tienes un cigarro?
- Toma
- Gracias, ¿y fuego?
- Quédate con las cerillas.

Un tipo de aspecto huesudo, con jersey negro, una extraña gorra blanca a tono con sus pantalones era su inusual acompañante callejero. ¿Pantalones blancos?, pensó para sus adentros, y qué antiguas esas patillas tan largas, si hasta parece un gigoló, pantalones blancos, ¡por dios¡.

- Las mujeres son un quebradero de cabeza, soltó al tiempo que hacía círculos con el humo.
- No son mujeres precisamente con lo que me devano los sesos.
- ¿Con qué entonces?
- ¿Importa?
- Si no quieres hablar lo dejamos y ya.
- Se trata de “el dorado”, de “mi dorado”, de ir en pos de el y dejar atrás….
- Soy marino, me vas a decir tú a mi lo que es dejar atrás las cosas que aprecias.
- Bueno….
- El dorado está más cerca de lo que puedas imaginar, puede hasta que ni tengas que partir para encontrarlo.
- No me vengas con esa estupidez de buscar dentro del corazón..
- No, solo te digo que abras los ojos y que sepas escoger tus amigos.
- Mmmmm, marino. ¿y en donde has estado antes?
- Muchos sitios, no me creerías.
- Inténtalo.
- ¿Tienes otro cigarro?
- No, el que te di era el último.
- Si era el último ¿por qué me lo diste?
- No lo sé, quiero creer que si doy un cigarro a quien no lo tiene cuando sea yo quien no tenga alguien me salvará con uno.
- No eres muy listo, pero tienes buen corazón, eso puede que te lleve lejos.
- Qué sabes tu.
- Sé que nadie regala nada en este mundo. Todo tiene un precio, y tu dorado también. ¿estás dispuesto a pagarlo?
- Claro.
- ¿Y si no das la talla?
- Si no lo intento nunca lo sabré.
- Buena respuesta.
- El problema es que estoy a medio camino, todo ha sido cuesta arriba y ya no me quedan ni fuerzas ni ganas de seguir.
- ¿Qué opciones tienes?
- Todo cuesta arriba pero ahora voy descalzo.
- Solo te digo una cosa, sentado no lograrás mucho.

Se puso de pié, estiró las piernas y luego se quedó en cuclillas justo frente a el. Si tu dorado te lleva a Buenos Aires pregunta por el bar “la niña de Gibraltar”. Le estrechó la mano para despedirse y él sintió un frío círculo de metal en la palma, bajó la vista para ver la pequeña brújula que el marino dejó en su mano. Cuando quiso agradecerle ya no estaba.

Se quedó pensando en el extraño encuentro con el marino, sentado no lograrás mucho. Se puso de pie y fue directo a su cuarto a preparar su mochila, partiría ese mismo día sin esperanzas verdes, ni lluvia ni bosque, ni hojas oxidadas ni leña ni pan recién hecho pero con una pequeña brújula.

22:03 o la no despedida.

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Asunto : No despedida

Mi niña, corazón de picota, ¿recuerdas cuando te llamaba así?. Eran otros tiempos, lejanos escasos de voces y risas pero abundantes en letras y corazón. Siempre me pareció gracioso eso de corazón de cereza (que sería en mi tierra), en fin. El dolor de estómago de esta mañana era cierto a pesar de que no me creíste, eran nervios, sabes que siempre se me agarrota el estómago cuando tengo algo importante que hacer o decir. Bueno lo disparo de una buena vez.

Me marcho. He estado pensando mucho estos días, tal vez por eso me veías distante y callado, pues sí mi niña. Pensarás ¿qué voy hacer?, ¿a donde iré?, pues haré lo más simple del mundo y siento que es lo único para lo que sirvo o lo único que me llena en estos momentos. Cogeré la mochila y a la carretera. Cualquier destino me sirve. Iré a conocer tu tierra o a donde el primer chófer que pare me lleve. ¿Que es peligroso?, pues sí pero no más que cruzar la calle. Sabes lo bueno de hacer eso es que uno valora mucho el día a día, el hecho de que cuando la noche empiece a caer ya tengas donde dormir medianamente bien es un gran logro, ayuda además a ser sencillo y conformarse con poco, cosa que hoy en día poco se ve. Me da miedo hacerlo, claro que sí, cuando hice lo mismo era mi tierra, mis paisanos, mi sur, ahora es todo nuevo. A rodar mi vida cantaba Fito y pues eso haré, hecharé a rodar a mediados de primavera o principios del verano, por eso este mail es una “no despedida”. Por favor permíteme dejar mis cosas en tu casa, las que no me lleve, prometo volver por ellas antes de cruzar el charco si es que decido cruzarlo definitivamente. Tu sabes que la mano no se me dió como esperaba así que ahora me juego mis últimas fichas y ya veremos. Todo está por venir, igual que antes de salir de casa.

Y bueno, ya tu sabes lo cobarde que soy así que preferí escribírtelo antes que contártelo directamente. Tu me entiendes, son las 22:03 estoy en un ciber tu llegarás pasadas la medianoche y yo creo que también, saliendo de aquí no se a donde iré antes irme a casa.

Un besote mi niña corazón de picota. Hablaremos más tarde.

Enviar.

23:15

23:15 No sabía como decirlo sin que un nudo se atravesara en su garganta. Las ideas y las palabras se arremolinaban y sabía a ciencia cierta que al final terminaría por bajar la mirada sin decir lo que quería decir.

- Eso, hija, me piro. Cojo nuevamente la mochila y me voy a rodar los caminos. Todos los caminos llevan a Roma, y cualquiera cogeré. A modo de consuelo soltaría un, “en invierno volveré”. Como el almendro, diría casi sin voz, y esbozaría una sonrisa paliativa que no surtió el efecto deseado. Al contrario pudo ver como sus ojos se llenaban de tristeza y su carita de incertidumbre.
- ¿Cómo le harás?, preguntaría casi sin voz.
- Como lo he hecho siempre, vivir al día.
- ¿Y la comida, el alojamiento, el autobús, los asaltos?
- Salame, una bolsa de dormir, el pulgar, un cuchillo.
- Estas loco.
- Puede que sí - respondería él- pero visto lo visto no tengo otra opción.
- No te vayas, a mi no me importa….
- Debo hacerlo, no es por ti niña, es por mí que lo hago. Así como llegué aquí un día furtivo, así dejo la paz de tu casa y la calidez de tu compañía. El mañana es completamente incierto, pero ¿quién tiene comprada la vida?. ¿Recuerdas esa canción?
- Por favor no me vengas con eso ahora.
- Es verdad, así me siento y por eso me voy. Volveré te lo prometo.

Cuando escuchó la llave en la cerradura fingió ver la televisión, como si la tormenta estuviera lejos, muy lejos de esa confortable sala . Mientras ambos preparaban la cena el soltó una frase que sonó como una piedra.

- Te escribí un correo, léelo cuando esté dormido.

23:55

23:55 La noticia fue un martillazo fulminante que terminó por desmembrar el último pedacito de esperanza mas o menos sólida que le iba quedando. Lo que un día fue un gran iceberg de esperanza pura y dura terminó definitivamente ese día, por la tarde, cuando la jornada de los que tienen jornada va llegando a su fin. Por lo menos había salido de la larga agonía de esperar mirando el horizonte un nuevo amanecer; no, el sueño pasó factura y el precio había que pagarlo. Salió presuroso sin decir palabra a cualquier sitio; la calle, afuera, un mar de posibilidades o un mar de incertidumbres. El problema es que siempre fue un alfeñique espiritual. Sí, la vida es linda, hay que vivir cada día como si fuera el último pero toda esa palabrería sonaba a publicidad barata mas que a algo a lo que aferrarse.

*"Y como huir cuando no quedan islas para naufragar"

El sol ya se escondía en la gran ciudad pero aún enviaba sus últimos estertores, a esa hora ambigua en que el metro revienta de gente que vuelve a casa el se quedaba sin la que tenía. Sentimentalmente , porque la casa estaba ahí, la mujer estaba ahí, el frigorífico estaba ahí, esa última lata de melocotones en almíbar que tanto le gustaban quedaría ahí. Había tomado una decisión; cerrar la puerta y decir adiós. A recorrer los ignotos caminos de esa tierra distante que habitaba bajo sus pies. Esperando nada en una parada de autobús su mirada se posó en un extraño cartel:

05 marzo 2005
20:30 hrs.
Los cuenteros
Cadáveres y piruletas
(Artistas invitados: El tigre Roberto, Don Quijote de la Mancha y muchos más)
Barde de copas Ilyendil, Plaza Fonsagrada 5
Barrio del Pilar
(Prohibido perdérselo)

Es aquí a dos calles, pensó. Cuenteros …. ¿Por qué no? Se dijo, total no deseaba llegar a casa temprano y hasta existía la posibilidad de reír (¿por no llorar?). El bar era un tugurio como cualquiera, ni peor ni mejor que otros tantos.

- ¿Los cuenteros? – preguntó al de la barra.
- Bajando la escalera.
- Gracias, pónme una cañita.
- Ok.

** “- ¿Decías que los realmente problemáticos son los resucitados?

- Sí. Los zombis saben que deben volver a sus tumbas, y no suelen causar destrozos cuando salen de ellas. Luego vuelven, y al entrar dejan todo recogidito. En cambio a los resucitados no les importa romper las tumbas y dejar todo hecho un asco... ¡Total, están vivos! Primero, hay que matarlos...


Se rió bastante, no se lo esperaba. Salió poco antes de que terminara el show. Cuando puso el pie en la calle, se sintió un poco mas aliviado, pensó este día no iba a terminar del todo mal, lástima que ya eran las 23:55.

* Peces de Ciudad, Joaquín Sabina
** El encargao, Los cuenteros.